Cuándo empecé primer grado me pareció algo muy nuevo para mí. Ya no usaba guardapolvo de color y la mochila era más pesada. Por suerte ya tenía amigos del Jardín que seguíamos siendo igual de amigos como antes. Un día,llegó una chica nueva llamada Rachel. A mí no me agradaba para nada, molestaba y se hacía la graciosa, aunque no lo era. Gritaba mucho en las pocas veces que hablaba en clases.
Al pasar los meses, cada vez la odiaba más, al igual que mis amigas Ayelén & Melina. Éste fue uno de los momentos más locos y alocados, con un poco de maldad, que hice en mi vida. Con Aye & Meli nos adentramos al aula, equipados con marcadores y lápices de colores. Caminamos algunos pasos al pupitre de Rachel, sin que nadie nos delate o nos vea. Luego, en un abrir y cerrar de ojos empezamos a rayar y colorear hoja por hoja de su cuaderno. Entre carcajadas y risas,tomamos nuestras cosas, cerramos su cuaderno y nos retiramos, como si algo nunca hubiera pasado.
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