En primer grado había un amigo que tenia muchas cartas.
A mi me gustaban esas cartas. Cuando me fui a buscar la bolsita de higiene, le saqué gran mayoría de sus cartas, le dejé pocas para que no se diera cuenta y las guardé en mi bolsita.
Se dio cuenta al abrir la mochila. Fui tirando carta por carta para que no se diera cuenta y cuando llegamos al comedor, le tiré todas sus cartas debajo de la mesa para que no sospechara de mí.
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